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[...]   Había en Damasco un discípulo llamado Ananías. El Señor le dijo en una visión: «Ananías.» El respondió: «Aquí estoy, Señor.»   [...]

Hechos de los Apóstoles: capítulo 9, verso 10

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Mientras estaba comiendo con ellos, les mandó que no se ausentasen de Jerusalén, sino que aguardasen la Promesa del Padre, «que oísteis de mí:
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 1, Verso 4
Los que estaban reunidos le preguntaron: «Señor, ¿es en este momento cuando vas a restablecer el Reino de Israel?»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 1, Verso 6
Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 2, Verso 1
Todos estaban estupefactos y perplejos y se decían unos a otros: «¿Qué significa esto?»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 2, Verso 12
El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, a quien vosotros entregasteis y de quien renegasteis ante Pilato, cuando éste estaba resuelto a ponerle en libertad.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 3, Verso 13
Estaban hablando al pueblo, cuando se les presentaron los sacerdotes, el jefe de la guardia del Templo y los saduceos,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 4, Verso 1
Viendo la valentía de Pedro y Juan, y sabiendo que eran hombres sin instrucción ni cultura, estaban maravillados. Reconocían, por una parte, que habían estado con Jesús
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 4, Verso 13
Acabada su oración, retembló el lugar donde estaban reunidos, y todos quedaron llenos del Espíritu Santo y predicaban la Palabra de Dios con valentía.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 4, Verso 31
Fijando en él la mirada todos los que estaban sentados en el Sanedrín, vieron su rostro como el rostro de un ángel.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 6, Verso 15
El respondió: «Hermanos y padres, escuchad. El Dios de la gloria se apareció a nuestro padre Abraham cuando estaba en Mesopotamia, antes de que se estableciese en Jarán
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 7, Verso 2
«Los patriarcas, envidiosos de José, le vendieron con destino a Egipto. Pero Dios estaba con él =
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 7, Verso 9
Al día siguiente se les presentó mientras estaban peleándose y trataba de ponerles en paz diciendo: "Amigos, que sois hermanos, ¿por qué os maltratáis uno a otro?"
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 7, Verso 26
Pero él, lleno del Espíritu Santo, miró fijamente al cielo y vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba en pie a la diestra de Dios
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 7, Verso 55
Y todos, desde el menor hasta el mayor, le prestaban atención y decían: «Este es la Potencia de Dios llamada la Grande.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 8, Verso 10
Le prestaban atención porque les había tenido atónitos por mucho tiempo con sus artes mágicas.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 8, Verso 11
Al enterarse los apóstoles que estaban en Jerusalén de que Samaria había aceptado la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 8, Verso 14
Se levantó y partió. Y he aquí que un etíope eunuco, alto funcionario de Candace, reina de los etíopes, que estaba a cargo de todos sus tesoros, y había venido a adorar en Jerusalén,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 8, Verso 27
Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le rodeó una luz venida del cielo,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 9, Verso 3
Pero Saulo tuvo conocimiento de su determinación. Hasta las puertas estaban guardadas día y noche para poderle matar.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 9, Verso 24
Encontró allí a un hombre llamado Eneas, tendido en una camilla desde hacía ocho años, pues estaba paralítico.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 9, Verso 33
Lida está cerca de Joppe, y los discípulos, al enterarse que Pedro estaba allí, enviaron dos hombres con este ruego: «No tardes en venir a nosotros.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 9, Verso 38
Estaba Pedro perplejo pensando qué podría significar la visión que había visto, cuando los hombres enviados por Cornelio, después de preguntar por la casa de Simón, se presentaron en la puerta
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 10, Verso 17
Al siguiente día entró en Cesarea. Cornelio los estaba esperando. Había reunido a sus parientes y a los amigos íntimos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 10, Verso 24
Cornelio contestó: «Hace cuatro días, a esta misma hora, estaba yo haciendo la oración de nona en mi casa, y de pronto se presentó delante de mí un varón con vestidos resplandecientes,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 10, Verso 30
cómo Dios a Jesús de Nazaret le ungió con el Espíritu Santo y con poder, y cómo él pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el Diablo, porque Dios estaba con él
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 10, Verso 38
Estaba Pedro diciendo estas cosas cuando el Espíritu Santo cayó sobre todos los que escuchaban la Palabra.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 10, Verso 44
«Estaba yo en oración en la ciudad de Joppe y en éxtasis vi una visión: una cosa así como un lienzo, atado por las cuatro puntas, que bajaba del cielo y llegó hasta mí.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 11, Verso 5
«En aquel momento se presentaron tres hombres en la casa donde nosotros estábamos, enviados a mí desde Cesarea.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 11, Verso 11
La mano del Señor estaba con ellos, y un crecido número recibió la fe y se convirtió al Señor.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 11, Verso 21
Así pues, Pedro estaba custodiado en la cárcel, mientras la Iglesia oraba insistentemente por él a Dios.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 12, Verso 5
Cuando ya Herodes le iba a presentar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con dos cadenas
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 12, Verso 6
quien, al reconocer la voz de Pedro, de pura alegría no abrió la puerta, sino que entró corriendo a anunciar que Pedro estaba a la puerta.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 12, Verso 14
Estaba Herodes fuertemente irritado con los de Tiro y Sidón. Estos, de común acuerdo, se le presentaron y habiéndose ganado a Blasto, camarlengo del rey, solicitaban hacer las paces, pues su país se abastecía del país del rey.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 12, Verso 20
Mientras estaban celebrando el culto del Señor y ayunando, dijo el Espíritu Santo: «Separadme ya a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 13, Verso 2
que estaba con el procónsul Sergio Paulo, hombre prudente. Este hizo llamar a Bernabé y Saulo, deseoso de escuchar la Palabra de Dios.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 13, Verso 7
Y cuando hubieron cumplido todo lo que referente a él estaba escrito, le bajaron del madero, y le pusieron en el sepulcro.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 13, Verso 29
Por la noche Pablo tuvo una visión: Un macedonio estaba de pie suplicándole: «Pasa a Macedonia y ayúdanos.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 16, Verso 9
Hacia la media noche Pablo y Silas estaban en oración cantando himnos a Dios
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 16, Verso 25
Mientras Pablo les esperaba en Atenas, estaba interiormente indignado al ver la ciudad llena de ídolos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 17, Verso 16
Pues al pasar y contemplar vuestros monumentos sagrados, he encontrado también un altar en el que estaba grabada esta inscripción: «Al Dios desconocido.» Pues bien, lo que adoráis sin conocer, eso os vengo yo a anunciar.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 17, Verso 23
Entonces se retiró de allí y entró en casa de un tal Justo, que adoraba a Dios, cuya casa estaba contigua a la sinagoga.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 18, Verso 7
Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó las regiones altas y llegó a Éfeso donde encontró algunos discípulos
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 19, Verso 1
Pasó allí tres meses. Los judíos tramaron una conjuración contra él cuando estaba a punto de embarcarse para Siria
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 20, Verso 3
Había abundantes lámparas en la estancia superior donde estábamos reunidos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 20, Verso 8
Un joven, llamado Eutico, estaba sentado en el borde de la ventana
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 20, Verso 9
Cuando estaban ya para cumplirse los siete días, los judíos venidos de Asia le vieron en el Templo, revolvieron a todo el pueblo, le echaron mano
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 21, Verso 27
Los que estaban vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 22, Verso 9
y cuando se derramó la sangre de tu testigo Esteban, yo también me hallaba presente, y estaba de acuerdo con los que le mataban y guardaba sus vestidos."
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 22, Verso 20
Cuando le tenían estirado con las correas, dijo Pablo al centurión que estaba allí: «¿Os es lícito azotar a un ciudadano romano sin haberle juzgado?»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 22, Verso 25
Pero los que estaban a su lado le dijeron: «¿Insultas al Sumo Sacerdote de Dios?»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 4
Este hombre había sido apresado por los judíos y estaban a punto de matarlo cuando, al saber que era romano, acudí yo con la tropa y le libré de sus manos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 27
Félix, que estaba bien informado en lo referente al Camino, les dio largas diciendo: «Cuando baje el tribuno Lisias decidiré vuestro asunto.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 24, Verso 22
Pero Festo les contestó que Pablo debía estar custodiado en Cesarea, y que él mismo estaba para marchar allá inmediatamente.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 25, Verso 4
Yo estaba perplejo sobre estas cuestiones y le propuse si quería ir a Jerusalén y ser allí juzgado de estas cosas.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 25, Verso 20
Mientras estaba él diciendo esto en su defensa, Festo le interrumpió gritándole: «Estás loco, Pablo
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 26, Verso 24
El rey, el procurador, Berenice y los que con ellos estaban sentados se levantaron,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 26, Verso 30
Subimos a una nave de Adramitio, que iba a partir hacia las costas de Asia, y nos hicimos a la mar. Estaba con nosotros Aristarco, macedonio de Tesalónica.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 27, Verso 2
Los marineros intentaban escapar de la nave, y estaban ya arriando el bote con el pretexto de echar los cables de las anclas de proa.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 27, Verso 30
Estábamos en total en la nave 276 personas.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 27, Verso 37
Ellos estaban esperando que se hincharía o que caería muerto de repente
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 28, Verso 6