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[...]   Les echaron mano y les pusieron bajo custodia hasta el día siguiente, pues había caído ya la tarde.   [...]

Hechos de los Apóstoles: capítulo 4, verso 3

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hasta el día en que, después de haber dado instrucciones por medio del Espíritu Santo a los apóstoles que había elegido, fue llevado al cielo.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 1, Verso 2
sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 1, Verso 8
a partir del bautismo de Juan hasta el día en que nos fue llevado, uno de ellos sea constituido testigo con nosotros de su resurrección.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 1, Verso 22
Por eso se ha alegrado mi corazón y se ha alborozado mi lengua, y hasta mi carne reposará en la esperanza
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 2, Verso 26
«Hermanos, permitidme que os diga con toda libertad cómo el patriarca David murió y fue sepultado y su tumba permanece entre nosotros hasta el presente.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 2, Verso 29
hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 2, Verso 35
a quien debe retener el cielo hasta el tiempo de la restauración universal, de que Dios habló por boca de sus santos profetas.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 3, Verso 21
Les echaron mano y les pusieron bajo custodia hasta el día siguiente, pues había caído ya la tarde.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 4, Verso 3
Hasta tal punto que incluso sacaban los enfermos a las plazas y los colocaban en lechos y camillas, para que, al pasar Pedro, siquiera su sombra cubriese a alguno de ellos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 5, Verso 15
hasta que se alzó un nuevo rey en Egipto que no se acordó de José. =
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 7, Verso 18
= Obrando astutamente contra nuestro linaje, este rey maltrató = a nuestros padres hasta obligarles a exponer sus niños, para que no vivieran.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 7, Verso 19
Nuestros padres que les sucedieron la recibieron y la introdujeron bajo el mando de Josué en el país ocupado por los gentiles, a los que Dios expulsó delante de nuestros padres, hasta los días de David,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 7, Verso 45
Y todos, desde el menor hasta el mayor, le prestaban atención y decían: «Este es la Potencia de Dios llamada la Grande.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 8, Verso 10
Hasta el mismo Simón creyó y, una vez bautizado, no se apartaba de Felipe
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 8, Verso 13
Felipe corrió hasta él y le oyó leer al profeta Isaías
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 8, Verso 30
Felipe se encontró en Azoto y recorría evangelizando todas las ciudades hasta llegar a Cesarea.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 8, Verso 40
Pero Saulo tuvo conocimiento de su determinación. Hasta las puertas estaban guardadas día y noche para poderle matar.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 9, Verso 24
«Estaba yo en oración en la ciudad de Joppe y en éxtasis vi una visión: una cosa así como un lienzo, atado por las cuatro puntas, que bajaba del cielo y llegó hasta mí.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 11, Verso 5
Esto se repitió hasta tres veces
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 11, Verso 10
Los que se habían dispersado cuando la tribulación originada a la muerte de Esteban, llegaron en su recorrido hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la Palabra a nadie más que a los judíos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 11, Verso 19
Pasaron la primera y segunda guardia y llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. Esta se les abrió por sí misma. Salieron y anduvieron hasta el final de una calle. Y de pronto el ángel le dejó.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 12, Verso 10
Ellos, pues, enviados por el Espíritu Santo, bajaron a Seleucia y de allí navegaron hasta Chipre.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 13, Verso 4
Habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, encontraron a un mago, un falso profeta judío, llamado Bar Jesús,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 13, Verso 6
Pues ahora, mira la mano del Señor sobre ti. Te quedarás ciego y no verás el sol hasta un tiempo determinado.» Al instante cayeron sobre él oscuridad y tinieblas y daba vueltas buscando quien le llevase de la mano.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 13, Verso 11
por unos 450 años. Después de esto les dio jueces hasta el profeta Samuel.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 13, Verso 20
Pues así nos lo ordenó el Señor: Te he puesto como la luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el fin de la tierra.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 13, Verso 47
La gente, al ver lo que Pablo había hecho, empezó a gritar en licaonio: «Los dioses han bajado hasta nosotros en figura de hombres.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 14, Verso 11
Al ver sus amos que se les había ido su esperanza de ganancia, prendieron a Pablo y a Silas y los arrastraron hasta el ágora, ante los magistrados
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 16, Verso 19
Los hermanos entonces hicieron marchar a toda prisa a Pablo hasta el mar
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 17, Verso 14
Los que conducían a Pablo le llevaron hasta Atenas y se volvieron con una orden para Timoteo y Silas de que fueran donde él lo antes posible.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 17, Verso 15
El primer día de la semana, estando nosotros reunidos para la fracción del pan, Pablo, que debía marchar al día siguiente, conversaba con ellos y alargó la charla hasta la media noche.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 20, Verso 7
afligidos sobre todo por lo que había dicho: que ya no volverían a ver su rostro. Y fueron acompañándole hasta la nave.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 20, Verso 38
Despidiéndonos de ellos nos hicimos a la mar y navegamos derechamente hasta llegar a Cos
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 21, Verso 1
Cuando se nos pasaron aquellos días, salimos y nos pusimos en camino. Todos nos acompañaron con sus mujeres e hijos, hasta las afueras de la ciudad. En la playa nos pusimos de rodillas y oramos
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 21, Verso 5
Le estuvieron escuchando hasta estas palabras y entonces alzaron sus voces diciendo: «¡Quita a ése de la tierra!
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 22, Verso 22
Pablo miró fijamente al Sanedrín y dijo: «Hermanos, yo me he portado con entera buena conciencia ante Dios, hasta este día.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 1
Al amanecer, los judíos se confabularon y se comprometieron bajo anatema a no comer ni beber hasta que hubieran matado a Pablo.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 12
Estos, pues, se presentaron a los sumos sacerdotes y a los ancianos y le dijeron: «Bajo anatema nos hemos comprometido a no probar cosa alguna hasta que no hayamos dado muerte a Pablo.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 14
Pero tú no les hagas caso, pues le preparan una celada más de cuarenta hombres de entre ellos, que se han comprometido bajo anatema a no comer ni beber hasta haberle dado muerte
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 21
Pero como Pablo interpuso apelación de que su caso se reservase a la decisión del Augusto, mandé que se le custodiara hasta remitirle al César.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 25, Verso 21
Frecuentemente recorría todas las sinagogas y a fuerza de castigos les obligaba a blasfemar y, rebosando furor contra ellos, los perseguía hasta en las ciudades extranjeras.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 26, Verso 11
Con el auxilio de Dios hasta el presente me he mantenido firme dando testimonio a pequeños y grandes sin decir cosa que esté fuera de lo que los profetas y el mismo Moisés dijeron que había de suceder:
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 26, Verso 22
Los hermanos, informados de nuestra llegada, salieron a nuestro encuentro hasta el Foro Apio y Tres Tabernas. Pablo, al verlos, dio gracias a Dios y cobró ánimos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 28, Verso 15
Le señalaron un día y vinieron en mayor número adonde se hospedaba. El les iba exponiendo el Reino de Dios, dando testimonio e intentando persuadirles acerca de Jesús, basándose en la Ley de Moisés y en los Profetas, desde la mañana hasta la tarde.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 28, Verso 23