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[...]   e ci salutammo scambievolmente; poi, noi salimmo sulla nave, e quelli se ne tornarono alle case loro.   [...]

Atti degli apostoli: capitolo 21, versetto 6

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Term: mano • Found: 143
Essi han fatto quel che la tua mano e il tuo consiglio decretò si facesse.
Atti degli apostoli, Capitolo 4, Versetto 28
mentre tu stendi la mano a risanare e operar segni e prodigi per mezzo del nome del santo tuo Figlio Gesù».
Atti degli apostoli, Capitolo 4, Versetto 30
Non ha la mia mano formate tutte queste cose? -
Atti degli apostoli, Capitolo 7, Versetto 50
E Saulo si levò da terra; ma aperti gli occhi, non vedeva nulla; e quelli, menandolo per mano, lo condussero a Damasco,
Atti degli apostoli, Capitolo 9, Versetto 8
Poi, datale una mano, la fece alzare; e, chiamati i santi e le vedove, la presentò viva.
Atti degli apostoli, Capitolo 9, Versetto 41
E la mano del Signore era con loro; e gran numero di gente, avendo creduto, si convertì al Signore.
Atti degli apostoli, Capitolo 11, Versetto 21
- E intorno a quel tempo, il re Erode mise mano a maltrattare alcuni della Chiesa.
Atti degli apostoli, Capitolo 12, Versetto 1
Ma egli, fatto cenno con la mano che tacessero, raccontò loro in qual modo il Signore l'avesse liberato. Poi disse: «Fate sapere queste cose a Giacomo e a' fratelli».Poi uscì, e se n'andò altrove.
Atti degli apostoli, Capitolo 12, Versetto 17
Or ecco, la mano del Signore è sopra di te, e sarai cieco, senza poter vedere il sole per un certo tempo». D'un subito egli si trovò in fitte tenebre, e, brancolando, cercava chi lo menasse per mano.
Atti degli apostoli, Capitolo 13, Versetto 11
Allora Paolo, alzatosi e fatto cenno con la mano, disse: «Uomini d'Israele, e voi che temete Dio, ascoltate.
Atti degli apostoli, Capitolo 13, Versetto 16
Il Dio che ha fatto il mondo e tutto ciò che vi si trova, Signore com'è del cielo e della terra, non abita in templi fatti dalla mano dell'uomo;
Atti degli apostoli, Capitolo 17, Versetto 24
Essendo dunque noi progenie di Dio, non dobbiamo credere che all'oro, o all'argento, o alla pietra scolpita ad arte e con ingegno umano sia simile la Divinità;
Atti degli apostoli, Capitolo 17, Versetto 29
E Dio operava miracoli straordinari per mano di Paolo;
Atti degli apostoli, Capitolo 19, Versetto 11
Allora presero di tra la folla un tal Alessandro, che i Giudei spingevano avanti. E Alessandro, fatto cenno con la mano, voleva ragionare al popolo.
Atti degli apostoli, Capitolo 19, Versetto 33
E avendo colui acconsentito, Paolo, ritto in piè sulla scalinata, fece segno con la mano al popolo, e, fattosi gran silenzio, parlò loro in lingua ebraica così:
Atti degli apostoli, Capitolo 21, Versetto 40
E siccome io non ci vedevo per il bagliore di quella luce, giunsi a Damasco guidato a mano da coloro ch'erano meco.
Atti degli apostoli, Capitolo 22, Versetto 11
E legato che l'ebbero con cinghie, Paolo disse al centurione che era lì presente: «V'è egli lecito di flagellare un uomo Romano, neppur condannato?».
Atti degli apostoli, Capitolo 22, Versetto 25
Il centurione, udito questo, corse dal tribuno, dicendo: «Che stai per fare? quest'uomo è cittadino Romano!».
Atti degli apostoli, Capitolo 22, Versetto 26
Allora il tribuno venne da Paolo e gli chiese: «Dimmi, sei tu Romano?». Ed egli rispose: «Sì».
Atti degli apostoli, Capitolo 22, Versetto 27
Onde coloro che stavano per torturarlo si ritrassero subito da lui; e il tribuno stesso ebbe paura a saper ch'egli era cittadino Romano, perché l'aveva fatto legare.
Atti degli apostoli, Capitolo 22, Versetto 29
I Sadducei infatti dicono non esserci risurrezione, né angelo, né spirito, mentre i Farisei affermano ambedue le cose.
Atti degli apostoli, Capitolo 23, Versetto 8
E il tribuno, presolo per mano e ritiratosi in disparte con lui, gli domandò: «Che cos'hai da farmi sapere?».
Atti degli apostoli, Capitolo 23, Versetto 19
Quest'uomo era stato preso dai Giudei e sul punto d'essere ucciso quand'io, sopraggiunto co' soldati, l'ho liberato, avendo inteso ch'è Romano;
Atti degli apostoli, Capitolo 23, Versetto 27
Io però ti confesso, che, seguendo la dottrina che essi chiamano setta, io servo il Dio de' padri, credo tutto ciò che è scritto nella Legge e ne' Profeti,
Atti degli apostoli, Capitolo 24, Versetto 14
- E Agrippa disse a Paolo: «Puoi parlare in tua difesa». Allora Paolo, stesa la mano, cominciò in tal modo a difendersi:
Atti degli apostoli, Capitolo 26, Versetto 1
Avendo poi Paolo raccolto de' sermenti e messili sul fuoco, una vipera uscì fuori, per il calore, e gli s'attaccò alla mano.
Atti degli apostoli, Capitolo 28, Versetto 3
E quando i barbari videro la bestia pendergli dalla mano, dicevan tra loro: «Di certo, egli è un omicida quest'uomo, perché, sebbene scampato dal mare, la giustizia divina non lo lascia vivere».
Atti degli apostoli, Capitolo 28, Versetto 4
Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 1, Verso 14
Uno de aquellos días Pedro se puso en pie en medio de los hermanos -el número de los reunidos era de unos ciento veinte- y les dijo:
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 1, Verso 15
«Hermanos, era preciso que se cumpliera la Escritura en la que el Espíritu Santo, por boca de David, había hablado ya acerca de Judas, el que fue guía de los que prendieron a Jesús.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 1, Verso 16
Frigia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza con Cirene, forasteros romanos,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 2, Verso 10
a éste, que fue entregado según el determinado designio y previo conocimiento de Dios, vosotros le matasteis clavándole en la cruz por mano de los impíos
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 2, Verso 23
«Hermanos, permitidme que os diga con toda libertad cómo el patriarca David murió y fue sepultado y su tumba permanece entre nosotros hasta el presente.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 2, Verso 29
Al oír esto, dijeron con el corazón compungido a Pedro y a los demás apóstoles: «¿Qué hemos de hacer, hermanos?»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 2, Verso 37
Y tomándole de la mano derecha le levantó. Al instante cobraron fuerza sus pies y tobillos,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 3, Verso 7
«Ya sé yo, hermanos, que obrasteis por ignorancia, lo mismo que vuestros jefes.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 3, Verso 17
Moisés efectivamente dijo: El Señor Dios os suscitará un profeta como yo de entre vuestros hermanos
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 3, Verso 22
Les echaron mano y les pusieron bajo custodia hasta el día siguiente, pues había caído ya la tarde.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 4, Verso 3
extendiendo tu mano para realizar curaciones, señales y prodigios por el nombre de tu santo siervo Jesús.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 4, Verso 30
Por mano de los apóstoles se realizaban muchas señales y prodigios en el pueblo... Y solían estar todos con un mismo espíritu en el pórtico de Salomón,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 5, Verso 12
echaron mano a los apóstoles y les metieron en la cárcel pública.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 5, Verso 18
Por tanto, hermanos, buscad de entre vosotros a siete hombres, de buena fama, llenos de Espíritu y de sabiduría, y los pondremos al frente de este cargo
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 6, Verso 3
los presentaron a los apóstoles y, habiendo hecho oración, les impusieron las manos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 6, Verso 6
El respondió: «Hermanos y padres, escuchad. El Dios de la gloria se apareció a nuestro padre Abraham cuando estaba en Mesopotamia, antes de que se estableciese en Jarán
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 7, Verso 2
la segunda vez José se dio a conocer a sus hermanos y conoció Faraón el linaje de José.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 7, Verso 13
«Cuando cumplió la edad de cuarenta años, se le ocurrió la idea de visitar a sus hermanos, los hijos de Israel.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 7, Verso 23
Pensaba él que sus hermanos comprenderían que Dios les daría la salvación por su mano
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 7, Verso 25
Al día siguiente se les presentó mientras estaban peleándose y trataba de ponerles en paz diciendo: "Amigos, que sois hermanos, ¿por qué os maltratáis uno a otro?"
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 7, Verso 26
«A este Moisés, de quien renegaron diciéndole: ¿quién te ha nombrado jefe y juez?, a éste envió Dios como jefe y redentor por mano del ángel que se le apareció en la zarza.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 7, Verso 35
Este es el Moisés que dijo a los israelitas: Dios os suscitará un profeta como yo de entre vuestros hermanos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 7, Verso 37
E hicieron aquellos días un becerro y ofrecieron un sacrificio al ídolo e hicieron una fiesta a las obras de sus manos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 7, Verso 41
aunque el Altísimo no habita en casas hechas por mano de hombre como dice el profeta:
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 7, Verso 48
¿Es que no ha hecho mi mano todas estas cosas?
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 7, Verso 50
¿A qué profeta no persiguieron vuestros padres? Ellos mataron a los que anunciaban de antemano la venida del Justo, de aquel a quien vosotros ahora habéis traicionado y asesinado
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 7, Verso 52
Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 8, Verso 17
Al ver Simón que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu, les ofreció dinero diciendo:
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 8, Verso 18
«Dadme a mí también este poder para que reciba el Espíritu Santo aquel a quien yo imponga las manos.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 8, Verso 19
Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Le llevaron de la mano y le hicieron entrar en Damasco.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 9, Verso 8
y ha visto que un hombre llamado Ananías entraba y le imponía las manos para devolverle la vista.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 9, Verso 12
Fue Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y le dijo: «Saúl, hermano, me ha enviado a ti el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías, para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 9, Verso 17
Los hermanos, al saberlo, le llevaron a Cesarea y le hicieron marchar a Tarso.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 9, Verso 30
Pedro le dio la mano y la levantó. Llamó a los santos y a las viudas y se la presentó viva.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 9, Verso 41
no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había escogido de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de entre los muertos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 10, Verso 41
Los apóstoles y los hermanos que había por Judea oyeron que también los gentiles habían aceptado la Palabra de Dios
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 11, Verso 1
El Espíritu me dijo que fuera con ellos sin dudar. Fueron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en la casa de aquel hombre.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 11, Verso 12
La mano del Señor estaba con ellos, y un crecido número recibió la fe y se convirtió al Señor.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 11, Verso 21
Los discípulos determinaron enviar algunos recursos, según las posibilidades de cada uno, para los hermanos que vivían en Judea.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 11, Verso 29
Por aquel tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la Iglesia para maltratarlos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 12, Verso 1
Hizo morir por la espada a Santiago, el hermano de Juan.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 12, Verso 2
De pronto se presentó el Angel del Señor y la celda se llenó de luz. Le dio el ángel a Pedro en el costado, le despertó y le dijo: «Levántate aprisa.» Y cayeron las cadenas de sus manos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 12, Verso 7
Pedro volvió en sí y dijo: «Ahora me doy cuenta realmente de que el Señor ha enviado su ángel y me ha arrancado de las manos de Herodes y de todo lo que esperaba el pueblo de los judíos.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 12, Verso 11
El les hizo señas con la mano para que callasen y les contó cómo el Señor le había sacado de la prisión. Y añadió: «Comunicad esto a Santiago y a los hermanos.» Salió y marchó a otro lugar.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 12, Verso 17
Había en la Iglesia fundada en Antioquía profetas y maestros: Bernabé, Simeón llamado Níger, Lucio el cirenense, Manahén, hermano de leche del tetrarca Herodes, y Saulo.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 13, Verso 1
Entonces, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y les enviaron.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 13, Verso 3
Pues ahora, mira la mano del Señor sobre ti. Te quedarás ciego y no verás el sol hasta un tiempo determinado.» Al instante cayeron sobre él oscuridad y tinieblas y daba vueltas buscando quien le llevase de la mano.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 13, Verso 11
Después de la lectura de la Ley y los Profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir: «Hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 13, Verso 15
Pablo se levantó, hizo señal con la mano y dijo: «Israelitas y cuantos teméis a Dios, escuchad:
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 13, Verso 16
«Hermanos, hijos de la raza de Abraham, y cuantos entre vosotros temen a Dios: a vosotros ha sido enviada esta Palabra de salvación.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 13, Verso 26
«Tened, pues, entendido, hermanos, que por medio de éste os es anunciado el perdón de los pecados
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 13, Verso 38
Pero los judíos que no habían creído excitaron y envenenaron los ánimos de los gentiles contra los hermanos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 14, Verso 2
Con todo se detuvieron allí bastante tiempo, hablando con valentía del Señor que les concedía obrar por sus manos señales y prodigios, dando así testimonio de la predicación de su gracia.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 14, Verso 3
Bajaron algunos de Judea que enseñaban a los hermanos: «Si no os circuncidáis conforme a la costumbre mosaica, no podéis salvaros.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 15, Verso 1
Ellos, pues, enviados por la Iglesia, atravesaron Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles y produciendo gran alegría en todos los hermanos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 15, Verso 3
Después de una larga discusión, Pedro se levantó y les dijo: «Hermanos, vosotros sabéis que ya desde los primeros días me eligió Dios entre vosotros para que por mi boca oyesen los gentiles la Palabra de la Buena Nueva y creyeran.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 15, Verso 7
Cuando terminaron de hablar, tomó Santiago la palabra y dijo: «Hermanos, escuchadme.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 15, Verso 13
Por su medio les enviaron esta carta: «Los apóstoles y los presbíteros hermanos, saludan a los hermanos venidos de la gentilidad que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 15, Verso 23
Judas y Silas, que eran también profetas, exhortaron con un largo discurso a los hermanos y les confortaron.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 15, Verso 32
Pasado algún tiempo, fueron despedidos en paz por los hermanos para volver a los que los habían enviado.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 15, Verso 33
Al cabo de algunos días dijo Pablo a Bernabé: «Volvamos ya a ver cómo les va a los hermanos en todas aquellas ciudades en que anunciamos la palabra del Señor.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 15, Verso 36
por su parte Pablo eligió por compañero a Silas y partió, encomendado por los hermanos a la gracia de Dios.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 15, Verso 40
Los hermanos de Listra e Iconio daban de él un buen testimonio.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 16, Verso 2
y predican unas costumbres que nosotros, por ser romanos, no podemos aceptar ni practicar.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 16, Verso 21
Pero Pablo les contestó: «Después de habernos azotado públicamente sin habernos juzgado, a pesar de ser nosotros ciudadanos romanos, nos echaron a la cárcel
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 16, Verso 37
Los lictores transmitieron estas palabras a los pretores. Les entró miedo al oír que eran romanos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 16, Verso 38
Al salir de la cárcel se fueron a casa de Lidia, volvieron a ver a los hermanos, los animaron y se marcharon.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 16, Verso 40
Al no encontrarlos, arrastraron a Jasón y a algunos hermanos ante los magistrados de la ciudad gritando: «Esos que han revolucionado todo el mundo se han presentado también aquí,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 17, Verso 6
Inmediatamente, por la noche, los hermanos enviaron hacia Berea a Pablo y Silas. Ellos, al llegar allí, se fueron a la sinagoga de los judíos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 17, Verso 10
Los hermanos entonces hicieron marchar a toda prisa a Pablo hasta el mar
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 17, Verso 14
«El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, que es Señor del cielo y de la tierra, no habita en santuarios fabricados por manos humanas,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 17, Verso 24
ni es servido por manos humanas, como si de algo estuviera necesitado, el que a todos da la vida, el aliento y todas las cosas.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 17, Verso 25
El creó, de un solo principio, todo el linaje humano, para que habitase sobre toda la faz de la tierra fijando los tiempos determinados y los límites del lugar donde habían de habitar,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 17, Verso 26
«Si somos, pues, del linaje de Dios, no debemos pensar que la divinidad sea algo semejante al oro, la plata o la piedra, modelados por el arte y el ingenio humano.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 17, Verso 29
porque yo estoy contigo y nadie te pondrá la mano encima para hacerte mal, pues tengo yo un pueblo numeroso en esta ciudad.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 18, Verso 10
Queriendo él pasar a Acaya, los hermanos le animaron a ello y escribieron a los discípulos para que le recibieran. Una vez allí fue de gran provecho, con el auxilio de la gracia, a los que habían creído
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 18, Verso 27
Y, habiéndoles Pablo impuesto las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo y se pusieron a hablar en lenguas y a profetizar.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 19, Verso 6
pero estáis viendo y oyendo decir que no solamente en Éfeso, sino en casi toda el Asia, ese Pablo persuade y aparta a mucha gente, diciendo que no son dioses los que se fabrican con las manos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 19, Verso 26
Algunos de entre la gente aleccionaron a Alejandro a quien los judíos habían empujado hacia delante. Alejandro pidió silencio con la mano y quería dar explicaciones al pueblo.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 19, Verso 33
Vosotros sabéis que estas manos proveyeron a mis necesidades y a las de mis compañeros.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 20, Verso 34
se acercó a nosotros, tomó el cinturón de Pablo, se ató sus pies y sus manos y dijo: «Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al hombre de quien es este cinturón. Y le entregarán en manos de los gentiles.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 21, Verso 11
Llegados a Jerusalén, los hermanos nos recibieron con alegría.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 21, Verso 17
Ellos, al oírle, glorificaban a Dios. Entonces le dijeron: «Ya ves, hermano, cuántos miles y miles de judíos han abrazado la fe, y todos son celosos partidarios de la Ley.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 21, Verso 20
Cuando estaban ya para cumplirse los siete días, los judíos venidos de Asia le vieron en el Templo, revolvieron a todo el pueblo, le echaron mano
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 21, Verso 27
Se lo permitió. Pablo, de pie sobre las escaleras, pidió con la mano silencio al pueblo. Y haciéndose un gran silencio, les dirigió la palabra en lengua hebrea.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 21, Verso 40
«Hermanos y padres, escuchad la defensa que ahora hago ante vosotros.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 22, Verso 1
como puede atestiguármelo el Sumo Sacerdote y todo el Consejo de ancianos. De ellos recibí también cartas para los hermanos de Damasco y me puse en camino con intención de traer también encadenados a Jerusalén a todos los que allí había, para que fueran castigados.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 22, Verso 5
Como yo no veía, a causa del resplandor de aquella luz, conducido de la mano por mis compañeros llegué a Damasco.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 22, Verso 11
vino a verme, y presentándose ante mí me dijo: "Saúl, hermano, recobra la vista." Y en aquel momento le pude ver.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 22, Verso 13
Cuando le tenían estirado con las correas, dijo Pablo al centurión que estaba allí: «¿Os es lícito azotar a un ciudadano romano sin haberle juzgado?»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 22, Verso 25
Al oír esto el centurión fue donde el tribuno y le dijo: «¿Qué vas a hacer? Este hombre es ciudadano romano.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 22, Verso 26
Acudió el tribuno y le preguntó: «Dime, ¿eres ciudadano romano?» - «Sí», respondió.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 22, Verso 27
Al momento se retiraron los que iban a darle tormento. El tribuno temió al darse cuenta que le había encadenado siendo ciudadano romano.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 22, Verso 29
Pablo miró fijamente al Sanedrín y dijo: «Hermanos, yo me he portado con entera buena conciencia ante Dios, hasta este día.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 1
Pablo contestó: «No sabía, hermanos, que fuera el Sumo Sacerdote
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 5
Pablo, dándose cuenta de que una parte eran saduceos y la otra fariseos, gritó en medio del Sanedrín: «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 6
El tribuno le tomó de la mano, le llevó aparte y le preguntó: «¿Qué es lo que tienes que contarme?»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 19
Este hombre había sido apresado por los judíos y estaban a punto de matarlo cuando, al saber que era romano, acudí yo con la tropa y le libré de sus manos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 27
Yo les respondí que no es costumbre de los romanos entregar a un hombre antes de que el acusado tenga ante sí a los acusadores y se le dé la posibilidad de defenderse de la acusación.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 25, Verso 16
Agripa dijo a Pablo: «Se te permite hablar en tu favor.» Entonces Pablo extendió su mano y empezó su defensa:
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 26, Verso 1
Y al tercer día con sus propias manos arrojaron al mar el aparejo de la nave.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 27, Verso 19
Los nativos, cuando vieron el animal colgado de su mano, se dijeron unos a otros: «Este hombre es seguramente un asesino
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 28, Verso 4
Precisamente el padre de Publio se hallaba en cama atacado de fiebres y disentería. Pablo entró a verle, hizo oración, le impuso las manos y le curó.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 28, Verso 8
Encontramos allí hermanos y tuvimos el consuelo de permanecer con ellos siete días. Y así llegamos a Roma.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 28, Verso 14
Los hermanos, informados de nuestra llegada, salieron a nuestro encuentro hasta el Foro Apio y Tres Tabernas. Pablo, al verlos, dio gracias a Dios y cobró ánimos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 28, Verso 15
Tres días después convocó a los principales judíos. Una vez reunidos, les dijo: «Hermanos, yo, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de los padres, fui apresado en Jerusalén y entregado en manos de los romanos,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 28, Verso 17
Ellos le respondieron: «Nosotros no hemos recibido de Judea ninguna carta que nos hable de ti, ni ninguno de los hermanos llegados aquí nos ha referido o hablado nada malo de ti.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 28, Verso 21
E Frígia e Panfília, Egito e partes da Líbia, junto a Cirene, e forasteiros romanos, tanto judeus como prosélitos,
Atos dos Apóstolos, Capítulo 2, Verso 10
E nos expõem costumes que não nos é lícito receber nem praticar, visto que somos romanos.
Atos dos Apóstolos, Capítulo 16, Verso 21
Mas Paulo replicou: Açoitaram-nos publicamente e, sem sermos condenados, sendo homens romanos, nos lançaram na prisão, e agora encobertamente nos lançam fora? Não será assim
Atos dos Apóstolos, Capítulo 16, Verso 37
E, quando o estavam atando com correias, disse Paulo ao centurião que ali estava: É-vos lícito açoitar um romano, sem ser condenado?
Atos dos Apóstolos, Capítulo 22, Verso 25
E, ouvindo isto, o centurião foi, e anunciou ao tribuno, dizendo: Vê o que vais fazer, porque este homem é romano.
Atos dos Apóstolos, Capítulo 22, Verso 26
E, vindo o tribuno, disse-lhe: Dize-me, és tu romano? E ele disse: Sim.
Atos dos Apóstolos, Capítulo 22, Verso 27
Aos quais respondi não ser costume dos romanos entregar algum homem à morte, sem que o acusado tenha presentes os seus acusadores, e possa defender-se da acusação.
Atos dos Apóstolos, Capítulo 25, Verso 16
E aconteceu que, três dias depois, Paulo convocou os principais dos judeus e, juntos eles, lhes disse: Homens irmãos, não havendo eu feito nada contra o povo, ou contra os ritos paternos, vim contudo preso desde Jerusalém, entregue nas mãos dos romanos
Atos dos Apóstolos, Capítulo 28, Verso 17