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[...]   El sábado siguiente se congregó casi toda la ciudad para escuchar la Palabra de Dios.   [...]

Hechos de los Apóstoles: capítulo 13, verso 44

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Term: pablo • Found: 121
Entonces Saulo, también llamado Pablo, lleno de Espíritu Santo, mirándole fijamente,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 13, Verso 9
Pablo y sus compañeros se hicieron a la mar en Pafos y llegaron a Perge de Panfilia. Pero Juan se separó de ellos y se volvió a Jerusalén,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 13, Verso 13
Pablo se levantó, hizo señal con la mano y dijo: «Israelitas y cuantos teméis a Dios, escuchad:
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 13, Verso 16
Disuelta la reunión, muchos judíos y prosélitos que adoraban a Dios siguieron a Pablo y a Bernabé
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 13, Verso 43
Los judíos, al ver a la multitud, se llenaron de envidia y contradecían con blasfemias cuanto Pablo decía.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 13, Verso 45
Entonces dijeron con valentía Pablo y Bernabé: «Era necesario anunciaros a vosotros en primer lugar la Palabra de Dios
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 13, Verso 46
Este escuchaba a Pablo que hablaba. Pablo fijó en él su mirada y viendo que tenía fe para ser curado,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 14, Verso 9
La gente, al ver lo que Pablo había hecho, empezó a gritar en licaonio: «Los dioses han bajado hasta nosotros en figura de hombres.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 14, Verso 11
A Bernabé le llamaban Zeus y a Pablo, Hermes, porque era quien dirigía la palabra.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 14, Verso 12
Al oírlo los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus vestidos y se lanzaron en medio de la gente gritando:
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 14, Verso 14
Vinieron entonces de Antioquía e Iconio algunos judíos y, habiendo persuadido a la gente, lapidaron a Pablo y le arrastraron fuera de la ciudad, dándole por muerto.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 14, Verso 19
Se produjo con esto una agitación y una discusión no pequeña de Pablo y Bernabé contra ellos
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 15, Verso 2
Toda la asamblea calló y escucharon a Bernabé y a Pablo contar todas las señales y prodigios que Dios había realizado por medio de ellos entre los gentiles.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 15, Verso 12
Entonces decidieron los apóstoles y presbíteros, de acuerdo con toda la Iglesia, elegir de entre ellos algunos hombres y enviarles a Antioquía con Pablo y Bernabé
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 15, Verso 22
hemos decidido de común acuerdo elegir algunos hombres y enviarlos donde vosotros, juntamente con nuestros queridos Bernabé y Pablo,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 15, Verso 25
Pablo y Bernabé se quedaron en Antioquía enseñando y anunciando, en compañía de otros muchos, la Buena Nueva, la palabra del Señor.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 15, Verso 35
Al cabo de algunos días dijo Pablo a Bernabé: «Volvamos ya a ver cómo les va a los hermanos en todas aquellas ciudades en que anunciamos la palabra del Señor.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 15, Verso 36
Pablo, en cambio, pensaba que no debían llevar consigo al que se había separado de ellos en Panfilia y no les había acompañado en la obra.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 15, Verso 38
por su parte Pablo eligió por compañero a Silas y partió, encomendado por los hermanos a la gracia de Dios.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 15, Verso 40
Pablo quiso que se viniera con él. Le tomó y le circuncidó a causa de los judíos que había por aquellos lugares, pues todos sabían que su padre era griego.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 16, Verso 3
Por la noche Pablo tuvo una visión: Un macedonio estaba de pie suplicándole: «Pasa a Macedonia y ayúdanos.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 16, Verso 9
Una de ellas, llamada Lidia, vendedora de púrpura, natural de la ciudad de Tiatira, y que adoraba a Dios, nos escuchaba. El Señor le abrió el corazón para que se adhiriese a las palabras de Pablo.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 16, Verso 14
Nos seguía a Pablo y a nosotros gritando: «Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, que os anuncian un camino de salvación.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 16, Verso 17
Venía haciendo esto durante muchos días. Cansado Pablo, se volvió y dijo al espíritu: «En nombre de Jesucristo te mando que salgas de ella.» Y en el mismo instante salió.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 16, Verso 18
Al ver sus amos que se les había ido su esperanza de ganancia, prendieron a Pablo y a Silas y los arrastraron hasta el ágora, ante los magistrados
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 16, Verso 19
Hacia la media noche Pablo y Silas estaban en oración cantando himnos a Dios
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 16, Verso 25
Pero Pablo le gritó: «No te hagas ningún mal, que estamos todos aquí.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 16, Verso 28
El carcelero pidió luz, entró de un salto y tembloroso se arrojó a los pies de Pablo y Silas,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 16, Verso 29
El carcelero transmitió estas palabras a Pablo: «Los pretores han enviado a decir que os suelte. Ahora, pues, salid y marchad.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 16, Verso 36
Pero Pablo les contestó: «Después de habernos azotado públicamente sin habernos juzgado, a pesar de ser nosotros ciudadanos romanos, nos echaron a la cárcel
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 16, Verso 37
Pablo, según su costumbre, se dirigió a ellos y durante tres sábados discutió con ellos basándose en las Escrituras,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 17, Verso 2
Algunos de ellos se convencieron y se unieron a Pablo y Silas así como una gran multitud de los que adoraban a Dios y de griegos y no pocas de las mujeres principales.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 17, Verso 4
Inmediatamente, por la noche, los hermanos enviaron hacia Berea a Pablo y Silas. Ellos, al llegar allí, se fueron a la sinagoga de los judíos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 17, Verso 10
Pero cuando los judíos de Tesalónica se enteraron de que también en Berea había predicado Pablo la Palabra de Dios, fueron también allá, y agitaron y alborotaron a la gente.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 17, Verso 13
Los hermanos entonces hicieron marchar a toda prisa a Pablo hasta el mar
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 17, Verso 14
Los que conducían a Pablo le llevaron hasta Atenas y se volvieron con una orden para Timoteo y Silas de que fueran donde él lo antes posible.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 17, Verso 15
Mientras Pablo les esperaba en Atenas, estaba interiormente indignado al ver la ciudad llena de ídolos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 17, Verso 16
Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo: «Atenienses, veo que vosotros sois, por todos los conceptos, los más respetuosos de la divinidad.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 17, Verso 22
Así salió Pablo de en medio de ellos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 17, Verso 33
Cuando llegaron de Macedonia Silas y Timoteo, Pablo se dedicó enteramente a la Palabra, dando testimonio ante los judíos de que el Cristo era Jesús.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 18, Verso 5
El Señor dijo a Pablo durante la noche en una visión: «No tengas miedo, sigue hablando y no calles
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 18, Verso 9
Siendo Galión procónsul de Acaya se echaron los judíos de común acuerdo sobre Pablo y le condujeron ante el tribunal
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 18, Verso 12
Iba Pablo a abrir la boca cuando Galión dijo a los judíos: «Si se tratara de algún crimen o mala acción, yo os escucharía, judíos, con calma, como es razón.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 18, Verso 14
Pablo se quedó allí todavía bastantes días
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 18, Verso 18
Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó las regiones altas y llegó a Éfeso donde encontró algunos discípulos
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 19, Verso 1
Pablo añadió: «Juan bautizó con un bautismo de conversión, diciendo al pueblo que creyesen en el que había de venir después de él, o sea en Jesús.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 19, Verso 4
Y, habiéndoles Pablo impuesto las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo y se pusieron a hablar en lenguas y a profetizar.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 19, Verso 6
Dios obraba por medio de Pablo milagros no comunes,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 19, Verso 11
Algunos exorcistas judíos ambulantes intentaron también invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, y decían: «Os conjuro por Jesús a quien predica Pablo.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 19, Verso 13
Pero el espíritu malo les respondió: «A Jesús le conozco y sé quién es Pablo
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 19, Verso 15
Después de estos sucesos, Pablo tomó la decisión de ir a Jerusalén pasando por Macedonia y Acaya. Y decía: «Después de estar allí he de visitar también Roma.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 19, Verso 21
pero estáis viendo y oyendo decir que no solamente en Éfeso, sino en casi toda el Asia, ese Pablo persuade y aparta a mucha gente, diciendo que no son dioses los que se fabrican con las manos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 19, Verso 26
La ciudad se llenó de confusión. Todos a una se precipitaron en el teatro arrastrando consigo a Gayo y a Aristarco, macedonios, compañeros de viaje de Pablo.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 19, Verso 29
Pablo quiso entrar y presentarse al pueblo, pero se lo impidieron los discípulos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 19, Verso 30
Cuando hubo cesado el tumulto, Pablo mandó llamar a los discípulos, los animó, se despidió de ellos y salió camino de Macedonia.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 20, Verso 1
El primer día de la semana, estando nosotros reunidos para la fracción del pan, Pablo, que debía marchar al día siguiente, conversaba con ellos y alargó la charla hasta la media noche.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 20, Verso 7
Bajó Pablo, se echó sobre él y tomándole en sus brazos dijo: «No os inquietéis, pues su alma está en él.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 20, Verso 10
Nosotros nos adelantamos a tomar la nave y partimos hacia Asso, donde habíamos de recoger a Pablo
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 20, Verso 13
Pablo había resuelto pasar de largo por Éfeso, para no perder tiempo en Asia. Se daba prisa, porque quería estar, si le era posible, el día de Pentecostés en Jerusalén.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 20, Verso 16
Rompieron entonces todos a llorar y arrojándose al cuello de Pablo, le besaban,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 20, Verso 37
Habiendo encontrado a los discípulos nos quedamos allí siete días. Ellos, iluminados por el Espíritu, decían a Pablo que no subiese a Jerusalén.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 21, Verso 4
se acercó a nosotros, tomó el cinturón de Pablo, se ató sus pies y sus manos y dijo: «Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al hombre de quien es este cinturón. Y le entregarán en manos de los gentiles.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 21, Verso 11
Entonces Pablo contestó: «¿Por qué habéis de llorar y destrozarme el corazón? Pues yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, sino a morir también en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 21, Verso 13
Al día siguiente Pablo, con todos nosotros, fue a casa de Santiago
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 21, Verso 18
Entonces Pablo tomó al día siguiente a los hombres, y habiéndose purificado con ellos, entró en el Templo para declarar el cumplimiento del plazo de los días de la purificación cuando se había de presentar la ofrenda por cada uno de ellos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 21, Verso 26
Pues habían visto anteriormente con él en la ciudad a Trofimo, de Éfeso, a quien creían que Pablo había introducido en el Templo.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 21, Verso 29
Toda la ciudad se alborotó y la gente concurrió de todas partes. Se apoderaron de Pablo y lo arrastraron fuera del Templo
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 21, Verso 30
Cuando iban ya a meterle en el cuartel, Pablo dijo al tribuno: «¿Me permites decirte una palabra?» El le contestó: «Pero, ¿sabes griego?
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 21, Verso 37
Pablo dijo: «Yo soy un judío, de Tarso, ciudadano de una ciudad no oscura de Cilicia. Te ruego que me permitas hablar al pueblo.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 21, Verso 39
Se lo permitió. Pablo, de pie sobre las escaleras, pidió con la mano silencio al pueblo. Y haciéndose un gran silencio, les dirigió la palabra en lengua hebrea.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 21, Verso 40
Cuando le tenían estirado con las correas, dijo Pablo al centurión que estaba allí: «¿Os es lícito azotar a un ciudadano romano sin haberle juzgado?»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 22, Verso 25
- «Yo, dijo el tribuno, conseguí esta ciudadanía por una fuerte suma.» - «Pues yo, contestó Pablo, la tengo por nacimiento.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 22, Verso 28
Pablo miró fijamente al Sanedrín y dijo: «Hermanos, yo me he portado con entera buena conciencia ante Dios, hasta este día.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 1
Entonces Pablo le dijo: «¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada! ¿Tú te sientas para juzgarme conforme la Ley y mandas, violando la Ley, que me golpeen?»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 3
Pablo contestó: «No sabía, hermanos, que fuera el Sumo Sacerdote
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 5
Pablo, dándose cuenta de que una parte eran saduceos y la otra fariseos, gritó en medio del Sanedrín: «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 6
Como el altercado iba creciendo, temió el tribuno que Pablo fuese despedazado por ellos y mandó a la tropa que bajase, que le arrancase de entre ellos y le llevase al cuartel.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 10
Al amanecer, los judíos se confabularon y se comprometieron bajo anatema a no comer ni beber hasta que hubieran matado a Pablo.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 12
Estos, pues, se presentaron a los sumos sacerdotes y a los ancianos y le dijeron: «Bajo anatema nos hemos comprometido a no probar cosa alguna hasta que no hayamos dado muerte a Pablo.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 14
El hijo de la hermana de Pablo se enteró de la celada. Se presentó en el cuartel, entró y se lo contó a Pablo.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 16
Pablo llamó a uno de los centuriones y le dijo: «Lleva a este joven donde el tribuno, pues tiene algo que contarle.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 17
El tomó y le presentó al tribuno diciéndole: «Pablo, el preso, me llamó y me rogó que te trajese este joven que tiene algo que decirte.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 18
- «Los judíos, contestó, se han concertado para pedirte que mañana bajes a Pablo al Sanedrín con el pretexto de hacer una indagación más a fondo sobre él.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 20
Preparad también cabalgaduras para que monte Pablo
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 24
Los soldados, conforme a lo que se les había ordenado, tomaron a Pablo y lo condujeron de noche a Antipátrida
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 31
Al llegar aquéllos a Cesarea, entregaron la carta al procurador y le presentaron también a Pablo.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 23, Verso 33
Cinco días después bajó el Sumo Sacerdote Ananías con algunos ancianos y un tal Tértulo, abogado, y presentaron ante el procurador acusación contra Pablo.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 24, Verso 1
Citado Pablo, Tértulo dio principio a la acusación diciendo: «Gracias a ti gozamos de mucha paz y las mejoras realizadas por tu providencia en beneficio de esta nación,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 24, Verso 2
Entonces el procurador concedió la palabra a Pablo y éste respondió: «Yo sé que desde hace muchos años vienes juzgando a esta nación
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 24, Verso 10
Y ordenó al centurión que custodiase a Pablo, que le dejase tener alguna libertad y que no impidiese a ninguno de los suyos el asistirle.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 24, Verso 23
Y al hablarle Pablo de la justicia, del dominio propio y del juicio futuro, Félix, aterrorizado, le interrumpió: «Por ahora puedes marcharte
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 24, Verso 25
Esperaba al mismo tiempo Félix que Pablo le diese dinero
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 24, Verso 26
Los sumos sacerdotes y los principales de los judíos le presentaron acusación contra Pablo e insistentemente
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 25, Verso 2
Pero Festo les contestó que Pablo debía estar custodiado en Cesarea, y que él mismo estaba para marchar allá inmediatamente.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 25, Verso 4
Después de pasar entre ellos no más de ocho o diez días, bajó a Cesarea y al día siguiente se sentó en el tribunal y mandó traer a Pablo.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 25, Verso 6
Pablo se defendía diciendo: «Yo no he cometido falta alguna ni contra la Ley de los judíos ni contra el Templo ni contra el César.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 25, Verso 8
Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos, preguntó a Pablo: «¿Quieres subir a Jerusalén y ser allí juzgado de estas cosas en mi presencia?»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 25, Verso 9
Pablo contestó: «Estoy ante el tribunal del César, que es donde debo ser juzgado. A los judíos no les he hecho ningún mal, como tú muy bien sabes.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 25, Verso 10
Como pasaran allí bastantes días, Festo expuso al rey el caso de Pablo: «Hay aquí un hombre, le dijo, que Félix dejó prisionero.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 25, Verso 14
solamente tenían contra él unas discusiones sobre su propia religión y sobre un tal Jesús, ya muerto, de quien Pablo afirma que vive.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 25, Verso 19
Pero como Pablo interpuso apelación de que su caso se reservase a la decisión del Augusto, mandé que se le custodiara hasta remitirle al César.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 25, Verso 21
Al día siguiente vinieron Agripa y Berenice con gran ostentación y entraron en la sala de audiencia, junto con los tribunos y los personajes de más categoría de la ciudad. A una orden de Festo, trajeron a Pablo.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 25, Verso 23
Agripa dijo a Pablo: «Se te permite hablar en tu favor.» Entonces Pablo extendió su mano y empezó su defensa:
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 26, Verso 1
Mientras estaba él diciendo esto en su defensa, Festo le interrumpió gritándole: «Estás loco, Pablo
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 26, Verso 24
Pablo contestó: «No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo cosas verdaderas y sensatas.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 26, Verso 25
Agripa contestó a Pablo: «Por poco, con tus argumentos, haces de mí un cristiano.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 26, Verso 28
Y Pablo replicó: «Quiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino todos los que me escuchan hoy, llegaran a ser tales como yo soy, a excepción de estas cadenas.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 26, Verso 29
Cuando se decidió que nos embarcásemos rumbo a Italia, fueron confiados Pablo y algunos otros prisioneros a un centurión de la cohorte Augusta, llamado Julio.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 27, Verso 1
Al otro día arribamos a Sidón. Julio se portó humanamente con Pablo y le permitió ir a ver a sus amigos y ser atendido por ellos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 27, Verso 3
Había transcurrido bastante tiempo y la navegación era peligrosa, pues incluso había ya pasado el Ayuno. Pablo les advertía:
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 27, Verso 9
Pero el centurión daba más crédito al piloto y al patrón que no a las palabras de Pablo.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 27, Verso 11
y me ha dicho: "No temas, Pablo
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 27, Verso 24
Pero Pablo dijo al centurión y a los soldados: «Si no se quedan éstos en la nave, vosotros no os podréis salvar.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 27, Verso 31
Mientras esperaban que se hiciera de día, Pablo aconsejaba a todos que tomasen alimento diciendo: «Hace ya catorce días que, en continua expectación, estáis en ayunas, sin haber comido nada.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 27, Verso 33
pero el centurión, que quería salvar a Pablo, se opuso a su designio y dio orden de que los que supieran nadar se arrojasen los primeros al agua y ganasen la orilla
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 27, Verso 43
Pablo había reunido una brazada de ramas secas
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 28, Verso 3
Precisamente el padre de Publio se hallaba en cama atacado de fiebres y disentería. Pablo entró a verle, hizo oración, le impuso las manos y le curó.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 28, Verso 8
Los hermanos, informados de nuestra llegada, salieron a nuestro encuentro hasta el Foro Apio y Tres Tabernas. Pablo, al verlos, dio gracias a Dios y cobró ánimos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 28, Verso 15
Cuando entramos en Roma se le permitió a Pablo permanecer en casa particular con un soldado que le custodiara.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 28, Verso 16
Cuando, en desacuerdo entre sí mismos, ya se marchaban, Pablo dijo esta sola cosa: «Con razón habló el Espíritu Santo a vuestros padres por medio del profeta Isaías:
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 28, Verso 25
Pablo permaneció dos años enteros en una casa que había alquilado y recibía a todos los que acudían a él
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 28, Verso 30