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[...]   Pues habían visto anteriormente con él en la ciudad a Trofimo, de Éfeso, a quien creían que Pablo había introducido en el Templo.   [...]

Hechos de los Apóstoles: capítulo 21, verso 29

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sino al giorno che fu assunto, dopo aver dato per mezzo dello Spirito Santo i suoi ordini agli apostoli che aveva eletti.
Atti degli apostoli, Capitolo 1, Versetto 2
sino a che io non ponga i tuoi nemici sgabello a' tuoi piedi". -
Atti degli apostoli, Capitolo 2, Versetto 35
Costui, usando astuzie contro la nostra stirpe, trattò duramente i nostri padri, sino a comandar loro d'esporre i neonati perché non vivessero.
Atti degli apostoli, Capitolo 7, Versetto 19
e poi che l'ebbero ricevuto, i padri nostri, guidati da Giosuè, lo introdussero qui, dopo la sottomissione de' popoli che Dio scacciò d'innanzi a loro sino a' giorni di David,
Atti degli apostoli, Capitolo 7, Versetto 45
E siccome Lidda era vicina a Joppe, i discepoli, udito che Pietro era lì,gli mandarono due uomini a pregarlo: «Non t'incresca venir sino a noi!».
Atti degli apostoli, Capitolo 9, Versetto 38
Questi seguì sino a tre volte, e, subito quell'oggetto fu ritirato in cielo.
Atti degli apostoli, Capitolo 10, Versetto 16
Ciò avvenne sino a tre volte; poi ogni cosa fu ritirata novamente in cielo.
Atti degli apostoli, Capitolo 11, Versetto 10
Intanto, quelli ch'erano stati dispersi dalla persecuzione succeduta al martirio di Stefano, andarono insino alla Fenicia e in Cipro e in Antiochia, non annunziando la parola che a' soli Giudei.
Atti degli apostoli, Capitolo 11, Versetto 19
La notizia del fatto giunse agli orecchi della Chiesa ch'era in Gerusalemme, e mandarono Barnaba sino ad Antiochia.
Atti degli apostoli, Capitolo 11, Versetto 22
Poi, traversata tutta l'isola sino a Pafo, trovarono un certo mago e falso profeta giudeo, che aveva nome Bar-Iesu,
Atti degli apostoli, Capitolo 13, Versetto 6
ed è proprio questo l'ordine che il Signore ci ha dato: - Io ti ho posto per esser luce delle Genti, affinché tu porti la salvezza sino agli estremi confini della terra -».
Atti degli apostoli, Capitolo 13, Versetto 47
Persino alcuni degli Asiarchi, amici suoi, mandarono a pregarlo che non s'avventurasse ad andare nel teatro.
Atti degli apostoli, Capitolo 19, Versetto 31
L'ascoltarono sino a questa parola; ma qui alzarono la voce, dicendo: «Togli dal mondo quest'uomo; non è degno di vivere!».
Atti degli apostoli, Capitolo 22, Versetto 22
Quando fu giorno, alcuni Giudei ordirono una congiura, facendo voto, con imprecazioni, di non toccar cibo né bevanda sino a che non avessero ucciso Paolo.
Atti degli apostoli, Capitolo 23, Versetto 12
Essi si recarono dai capi dei sacerdoti e dagli anziani, dicendo: «Noi abbiam fatto voto, con imprecazione, di non prender cibo sino a quando non abbiamo ucciso Paolo.
Atti degli apostoli, Capitolo 23, Versetto 14
ma tu non ti fidare di essi, perché più di quaranta de' loro gli preparano insidie, avendo fatto voto con imprecazioni di non mangiare né bere, sino a che non l'abbiano ucciso: ed ora stanno pronti, aspettando il tuo assenso».
Atti degli apostoli, Capitolo 23, Versetto 21
«Quelli dunque di voi», diss'egli «che hanno autorità di farlo, vengano con me, e lo accusino, se alcun delitto è in quest'uomo».
Atti degli apostoli, Capitolo 25, Versetto 5
Ma, confortato dall'aiuto di Dio, l'ho durata sino ad oggi, rendendo la mia testimonianza davanti a piccoli e a grandi, senz'aggiungere nulla a quello che i Profeti e Mosè, han detto dover succedere:
Atti degli apostoli, Capitolo 26, Versetto 22
Coloro intanto s'aspettavano ch'egli dovesse gonfiarsi e cader morto a un tratto; ma, dopo che ebbero aspettato a lungo e visto che nessun male gliene veniva, mutarono parere, sino al punto di dire che era un Dio.
Atti degli apostoli, Capitolo 28, Versetto 6
Di là i fratelli, avendone avuto notizia, ci vennero incontro sino al Foro d'Appio e alle Tre Taverne; e Paolo, quando gli ebbe veduti, ringraziò Dio e prese fiducia.
Atti degli apostoli, Capitolo 28, Versetto 15
Mientras estaba comiendo con ellos, les mandó que no se ausentasen de Jerusalén, sino que aguardasen la Promesa del Padre, «que oísteis de mí:
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 1, Verso 4
sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 1, Verso 8
sino que es lo que dijo el profeta:
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 2, Verso 16
Vosotros renegasteis del Santo y del Justo, y pedisteis que se os hiciera gracia de un asesino,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 3, Verso 14
La multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y una sola alma. Nadie llamaba suyos a sus bienes, sino que todo era en común entre ellos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 4, Verso 32
¿Es que mientras lo tenías no era tuyo, y una vez vendido no podías disponer del precio? ¿Por qué determinaste en tu corazón hacer esto? Nos has mentido a los hombres, sino a Dios.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 5, Verso 4
este es aquel a quien no quisieron obedecer nuestros padres, sino que le rechazaron para volver su corazón hacia Egipto,
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 7, Verso 39
sino que en cualquier nación el que le teme y practica la justicia le es grato.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 10, Verso 35
no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había escogido de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de entre los muertos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 10, Verso 41
Y salió siguiéndole. No acababa de darse cuenta de que era verdad cuanto hacía el ángel, sino que se figuraba ver una visión.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 12, Verso 9
quien, al reconocer la voz de Pedro, de pura alegría no abrió la puerta, sino que entró corriendo a anunciar que Pedro estaba a la puerta.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 12, Verso 14
Al final de su carrera, Juan decía: "Yo no soy el que vosotros os pensáis, sino mirad que viene detrás de mí aquel a quien no soy digno de desatar las sandalias de los pies."
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 13, Verso 25
sino escribirles que se abstengan de lo que ha sido contaminado por los ídolos, de la impureza, de los animales estrangulados y de la sangre.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 15, Verso 20
Todos los atenienses y los forasteros que allí residían en ninguna otra cosa pasaban el tiempo sino en decir u oír la última novedad.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 17, Verso 21
sino que se despidió diciéndoles: «Volveré a vosotros otra vez, si Dios quiere.» Y embarcándose marchó de Éfeso.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 18, Verso 21
pero estáis viendo y oyendo decir que no solamente en Éfeso, sino en casi toda el Asia, ese Pablo persuade y aparta a mucha gente, diciendo que no son dioses los que se fabrican con las manos.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 19, Verso 26
Y esto no solamente trae el peligro de que nuestra profesión caiga en descrédito, sino también de que el templo de la gran diosa Artemisa sea tenido en nada y venga a ser despojada de su grandeza aquella a quien adora toda el Asia y toda la tierra.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 19, Verso 27
Entonces Pablo contestó: «¿Por qué habéis de llorar y destrozarme el corazón? Pues yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, sino a morir también en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 21, Verso 13
sino que primero a los habitantes de Damasco, después a los de Jerusalén y por todo el país de Judea y también a los gentiles he predicado que se convirtieran y que se volvieran a Dios haciendo obras dignas de conversión.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 26, Verso 20
Pablo contestó: «No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo cosas verdaderas y sensatas.
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 26, Verso 25
Y Pablo replicó: «Quiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino todos los que me escuchan hoy, llegaran a ser tales como yo soy, a excepción de estas cadenas.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 26, Verso 29
«Amigos, veo que la navegación va a traer gran peligro y grave daño no sólo para el cargamento y la nave, sino también para nuestras propias personas.»
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 27, Verso 10
Los nativos, cuando vieron el animal colgado de su mano, se dijeron unos a otros: «Este hombre es seguramente un asesino
Hechos de los Apóstoles, Capítulo 28, Verso 4